Supongamos que te has comprado todo lo que había por comprar, ¿Y después qué?
Una vez que hayas impresionado a todos lo que te rodean, ¿Qué queda para después?
Una vez que hayas experimentado toda emoción posible, ¿Será suficiente?
Si tu cuenta en el banco tuviese más dinero del que podrías gastar en mil vidas,
¿Qué te motivaría a seguir? Una vez que todas tus metas hayan sido alcanzadas y hasta superadas,
¿Qué será lo que te hará levantar en las mañanas?
¿Te gustaría tener que enfrentar ese tipo de desafíos?
Sinceramente, ya son tuyos, ahora mismo!.
Aunque uno no sea un multimillonario y quizás nunca llegue a serlo, la riqueza de la vida está completamente al alcance de todos en este mismísimo día..
Esa riqueza se encuentra más allá de las preocupaciones superficiales que tanto dominan nuestros pensamientos.
Esas superficialidades que creemos que tanto nos importan, finalmente, uno se da cuenta de que no importan tanto.
Y cuando eso sucede, tus ojos comienzan a abrirse a las verdaderas riquezas de la existencia.
Piensa en lo que te importaría realmente i si todo lo que te importa ya fuese tuyo.
Y comenzarás a darte cuenta de que ya lo es..
Buena Semana.
Supongamos, por unos instantes, que no existiese el proceso individualizatorio. Que una “llana” roca, no fuera más que esto, y nosotros (aquella conjugación determinante de grupo) constituyéramos aquello, esto, proyecciones ya no vagas de una mente particular. Supongamos que, tras un largo sueño, despertamos colgados de las crines de un blanco caballo, cardes de sol y sombras, donde cada cabello perdiese su tonalidad y forma, dentro de una masa indivisible de sueños compartidos. Supongamos que, sin las ataduras del burdo yo, trazáramos historias donde los protagonistas se cifraran tras el vaho del UNO, y, sólo uno decantara como las gotas de la torva “azul y plata”, que es UNA e infinita: lluvia gris, lluvia ajena, lluvia verde o grana lluvia. Supongamos que cada saludo fuese como el raptor juvenil, que, en su afán de doblegar al mundo, asedia las caderas de una lozana jovenzuela, robándole -casi impertinentemente- el más preciado tesoro: el roce de sus labios, las ancas de sus pupilas, sus incansables y licenciosas manos… Pasiones que despuntan tras el albor de la frágil promesa de una lívido exacerbada. Supongamos, y sólo supongamos que ese “aquel” fuera hoy: dejar la inicua senda del “Walkng Dead” y comenzar a transitar las siemprevivas y curvilíneas calles de la sorpresa. ¡Esto es Navidad! Creer que ese mañana puede ser hoy, aún, cuando la cobardía (el yerro, las demandas del ego) pudieran postergar –sin aparente recelo- el advenimiento de la dicha… Somos aquellos que soñamos… Soñemos, y supongamos que ya lo estamos haciendo, una vida afecta a la felicidad, estupor y AMOR, pues no hay otra rúbrica posible, que aquella que se inicia en uno, y termina en otro. Amar, es esencialmente, saberse y disfrutar (con plena consciencia y felicidad) de todo aquello que hemos hecho, hacemos y haremos a distante consonancia. Hoy podemos empezar a SOÑAR… Vivamos para que sea el propio sueño y la historia quienes nos perpetúen, y no, vagas lucubraciones y aspiraciones profanas, quienes terminen sepultándonos.
ResponderEliminaryo opino que cada uno encuentra la felicidad de la manera en que puede. Para algunos es muy copado tener todo lo material, ya que si se pierde se puede volver a comprar, es mejor estabalecer afecto con algo cambiale que con algo que no tiene reemplzao como una persona. Obviamente yo no pienso asi, yo pienso mas como vos. Pero entiendo a la gente que piensa diferente. A la mayoria de la gente le parecera mal el materialismo extremo, pero alla el, si es feliz sin cagar a nadie, no tiene porque jodernos.
ResponderEliminarPD: Tenes apenas unos meses de blog y tenes casi las mismas visitas que yo que ya llevo 2 años ¬¬
(Mi felicidad pasa por los numeritos de mi contador de visitas (?) ajjaja)
Beso salamina, feliz año nuevo =)