No hay más que una vida, no hay reglas, ni juicios más que los que vos aceptes o crees para vos mismo, y cuando se acaba, se acaba, duermes por toda la eternidad. Se feliz mientras estés aquí...
Pocas cosas (si cabe la cosificación dentro del proceso de “mirar” y ser “mirado”) suelen resultar tan enigmáticas como un sacro par de gafas. El orzuelo que perturba a un impávido iris traslúcido, los granos de sal y sol, recorriendo las constreñidas costas de un reloj de arena, el ventanal, lúcido retículo donde perpetuas figuras oscilan entre los vértices de una fraterna pared de yeso, el color de una lágrima, la lluvia impenitente, la cadencia de un diáfano cenicero diamantino, el púdico exoesqueleto de un axolote, el reflejo sombrío de un espejo, la lozana mirada de un amigo, el denso barniz que recubre la parda mansedumbre de un par de uñas granate, los fúlgidos labios de una mujer, la clara desnudez de un cuerpo… El cuerpo. ¡Todo es cristalino! Hermosa foto. Albricias, Alberto
The KKK took my baby away…
ResponderEliminarPocas cosas (si cabe la cosificación dentro del proceso de “mirar” y ser “mirado”) suelen resultar tan enigmáticas como un sacro par de gafas. El orzuelo que perturba a un impávido iris traslúcido, los granos de sal y sol, recorriendo las constreñidas costas de un reloj de arena, el ventanal, lúcido retículo donde perpetuas figuras oscilan entre los vértices de una fraterna pared de yeso, el color de una lágrima, la lluvia impenitente, la cadencia de un diáfano cenicero diamantino, el púdico exoesqueleto de un axolote, el reflejo sombrío de un espejo, la lozana mirada de un amigo, el denso barniz que recubre la parda mansedumbre de un par de uñas granate, los fúlgidos labios de una mujer, la clara desnudez de un cuerpo… El cuerpo.
¡Todo es cristalino!
Hermosa foto.
Albricias,
Alberto