Prefieren ser esa clase de muchachas que fuman apoyadas en una pared mientras coquetean sin descanzo...
Nunca admitirían a día de hoy que les gustan los besos suaves, las caricias delicadas, los pequeños detalles...
Las muchachas de ahora han cambiado la corona de zafiro por los pinchos en la nuca, el amor por el sexo de una noche..
Negarán que alguna vez han deseado que las pasen a buscar, que les encantaría que les regalasen bombones en cualquier momento del mes y a cualquier hora..
No desean que nadie sepa que son sensibles i sienten.
Todo lo que queda de eso es un mordisco en el labio, una minifalda pintada de blanco, unas botas de tacon
y la sensación de tener el mundo bajo la suela..
Lo que más me duele es que apuesto a que cuando ella duerme sigue soñando que es una princesa..
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